Al margen de Thoreau (Por Pilar Fernández)

Gracias a Pilar F. por este post. Me gusta esa idea de “Reunión de vidas” en la que hay mucho de inspiración y de continuidad de pensamientos o sentimientos en este tiempo y más allá: reunión de vidas, compañeros de viaje, relaciones significativas, formas de añadir más a la cualidad del día.

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Una luxación anterior de hombro  me tiene, desde hace unos días, atrincherada en los cuarteles de invierno. La prescripción facultativa de inmovilidad  para mi brazo derecho, me ha brindado la oportunidad de acercarme de nuevo a alguno de mis amores literarios. En este contexto de calma y quietud, la poesía se perfilaba como  primera opción y de esa pasión, trama de lenguaje y subjetividad,  desterrada desde hacía tiempo, demasiado tiempo,  uno de mis preferidos, Jorge Guillén.

Buscaba afanosa, en mi biblioteca, su Cántico y en él, el poema “Más allá” hasta llegar al verso “Lo profundo es el aire”. El libro no estaba allí, y  yo, me resistía a la posibilidad de su extravío, en el trasiego de alguna mudanza. No podía creer que entre mis libros más preciados, no hubiera algo de este poeta puro,  concéntrico, esencial. La sensación de desasosiego se fue transformando en tímida alegría cuando me topé, en un rincón inesperado, con la última obra de su decir poético, “Mientras el aire es nuestro”. Este volumen, recordaba yo,  era una antología, donde se recogía lo más selecto de su bibliografía poética: “Cántico”; “Clamor”; “Homenaje”; y “Otros Poemas”. Sólo después de comprobar que mi querido “Más allá”  habitaba en la obra, de leerlo y releerlo, me sentí preparada para explorar otros territorios.   

Hojeando las páginas sin orden ni concierto y sin querer acudir al índice, me encontré, de manera poco civilizada, con Thoreau. ¡Extraña casualidad!, pensé, al recordar, que una de las personas de mi guardia pretoriana llevaba meses hablándome de él. Ahí estaba Thoreau festejado por Guillén.  Ni que decir tiene, que el poema que venía a continuación, se hallaba en la obra “Homenaje”, la cual llevaba por subtítulo “Reunión de Vidas.”   

Al inicio, Guillén cita al Thoreau de “Walden” cuando éste dice de sí mismo: “I have been as sincere a worshipper of  Aurora as the Greeks”. Y sigue Guillén…

 CULTO DE LA AURORA

…Y despertarse. ¿Dónde

Mejor que entre árboles junto a un lago?

“Renuévate a ti mismo cada día.”

Aquel hombre lo entiende,

Y la mañana es siempre edad heroica.

Una Odisea vaga por el aire

Con un vigor perenne de frescura

Frente a una flor que nunca se marchita.

Su Genio a cada uno

Le pone ante el suceso memorable:

La vida que le asalta y le realza.

“Los poetas, los héroes

Son hijos de la Aurora”,

Y en torno al pensamiento así ya elástico

-Bajo la luz del sol-

Todo el día mantiene

Transparencia temprana.

Hombre: con firme expectación de aurora

Retornemos al mundo. ¿No es gran arte

Modificar la cualidad del día?

Thoreau,  Guillén,… reunión de adoradores del amanecer, de la luz y del gozo de tomar contacto de nuevo con la realidad visible. Convergencia de pasiones, afectos y sentidos consentidos.

 Pilar Fernández

3 pensamientos en “Al margen de Thoreau (Por Pilar Fernández)

  1. Querida manquita atrincherada
    Te leo y vuelvo a encontrarme con Thoreau, con quien coincidí hace tiempo, y no precisamente en Harvard.
    Me gustó más por listo que por guapo, y más aún cuando descubrí que era un rebelde con causa y consecuencias.
    Disobedience and Resistance

    Saludos a la anfitriona y un abrazo de izda a dcha para tí.

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  2. Querida Isabel,
    Me gusta eso de “rebelde con causa y con consecuencias”.
    Difícil empresa la de la rebeldía y más aún la de asumir sus consecuencias.
    La satisfacción que nos proporciona la propia coherencia, es lo único que nos queda una vez desvanecida la ilusión de pensar que era nuestro, lo que nunca lo fue. Y de coherencia, querida amiga, me consta que tú ya tienes experiencia.
    Un abrazo
    Pilar F.

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